Todos los años igual.

Y además todos los años desde hace ya un montón, pero claro no nos vamos a quejar, que viajar mucho es lo que tiene, que llevar un regalito bueno, bonito y barato a familia y amigos de cada viaje, se convierte en una tarea ardua.

La primera recomendación es que si ves algo que te gusta y se ajusta a tu presupuesto, cómpralo. Después igual no lo vuelves a ver.

Quitando los típicos souvenirs que son iguales en todas las tiendas de todas las ciudades, encontraremos artículos en cierta forma exclusivos de cada sitio.

Por ejemplo en Australia resulta casi imposible no comprar algo de arte aborigen, por lo colorido y llamativo que resulta. Hay gran cantidad de tribus distribuidas a lo largo de todo el país y casi cada una tiene su estilo de pinturas y diferentes formas de representación. Aunque los precios suelen ser bastante elevados, siempre es posible encontrar alguna cosa apta para todos los bolsillos. Otros regalos típicamente australianos son, un boomerang, un didgeridoo o cualquier artículo de marroquinería fabricado con piel de canguro.

Para el caso de Nueva Zelanda, el jade neozelandés (Pounamu) que venden sobre todo en Hokitika, es de gran calidad y entre los Maoríes es un material muy apreciado con el que realizan sus colgantes y con el que elaboraban las armas años atrás. Otro regalo típicamente neozelandés es la concha Paua, conocida como el ópalo de los mares, de colores irisados, muy llamativo y con un precio más que razonable, con la que se hacen bonitas joyas y usada por los maoríes para elaborar adornos y arreos de pesca, joyas y ojos para sus esculturas. Y como última sugerencia, hay multitud de productos elaborados a base de miel de manuka, la miel más apreciada y buscada en el mundo, conocida por sus propiedades anti microbiana, anti viral y antioxidantes que según los expertos, puede ayudar a aumentar la vitalidad y la inmunidad.